Diálogos ciegos
Capítulo Uno: Caffé Espresso
Era martes en la mañana. Vitto se encontraba de pie en la puerta de la trattoria. Le sorprendía ver que aquel callejón se encontraba tan vacío. Parecía como si Cannaregio se hubiese quedado sin habitantes. El silencio era notable. El día era muy diferente al anterior. En la jornada pasada la trattoria estuvo llena de gente, en su mayoría turistas, pues es difícil encontrar restaurantes baratos en Venecia.
El silencio sepulcral fue interrumpido por el sonido de un bastón que golpeaba los antiguos mosaicos de aquel callejón vecino a la Calle del Pintor. Se trataba de un hombre alto, cuyo pelo comenzaba a ser invadido por canas. Estaba vestido completamente de negro y un perro blanco le acompañaba.
En ese momento salió Rocco, el dueño de la trattoria, y dándole varias palmadas a Vitto en el hombro le dice:
- Coraggio ragazzo! El día está tranquilo, pero ahí viene Phillipe, si logras complacerlo, te convertirás en el mejor mesero de la historia de esta trattoria. Es un francés cascarrabias, siempre está hablando mal de los italianos pero no se va de Venecia. Vete a la barra y ve preparándole un espresso.
Vitto obedeció a la recomendación de Rocco y preparó la máquina y colocó una típica taza blanca en ella. En ese momento entró Phillipe.
- Algún día ustedes se darán cuenta de que mi perra es más inteligente que media Italia - dijo Phillipe mientras buscaba un lugar donde sentarse en la barra.
- Aquí está su espresso - le dijo Vitto acomodándole la taza a Phillipe y colocándole el azúcar cerca.
- Eres nuevo, verdad ragazzo?
- Si.
- Claro, seguro que Rocco te dijo que me prepararas un espresso, pero el muy tonto no te dijo que me gusta el espresso doble.
A Vitto le dieron ganas de preguntarle cómo sabía que el espresso no era doble sino sencillo. Pero recordó que los ciegos suelen desarrollar el sentido del olfato.
- No vayas a preparar otro! - replicó Phillipe - No es tu culpa. De nada vale remediar los errores de otros. Preocuparte por tus errores, no por los de los demás. Si tu jefe se equivoca y tu obedeces a su error, actúas como un hombre perfecto porque cumpliste con tu labor.
Phillipe tomó la taza de café y se deleitó por un buen momento antes de probar el primer sorbo.
-Sabes… El caffé espresso es muy parecido a las personas - Dijo Phillipe.
- Por qué?
- Sencillo, mi querido aprendiz. El café representa las virtudes y el agua las defectos. Para preparar esta taza de espresso sencillo, necesitaste 7 gramos de café un poco de agua y 25 segundos en la cafetera. Esto sería una persona normal que tiene la misma cantidad de defectos y virtudes y que madura en un tiempo razonable. Existen otras personas que son como el doppio tardan el mismo tiempo en madurar pero cosechan el doble de virtudes. Luego están los que son como el ristretto, no tienen tantas virtudes ni tantos defectos pero maduran más rápido. Otros serían como el espresso lungo, tienen el doble de cada cosa, pero tardan mucho más tiempo en madurar. Y existen muchos que son como el macchiato, necesitan de leche para tener algún atractivo, no sabiendo que sin la leche son un espresso sencillo, que no es nada malo.
- Y que representa la leche? - Preguntó Vitto.
- Dinero, fama, poder, belleza artificial y otras cosas que te hacen ser lo que no eres.
- Pero la leche la pide el cliente.
- Claro, hay gente con mal gusto que no sabe apreciar el café y las virtudes. Toman el café pero lo que quieren es leche. Capito?
Vitto asintió y sonrió. Le resultaban simpáticas y sabias las palabras de Phillipe, pero más simpático era su acento francés combinado con esa seguridad propia de un siciliano. Phillipe sacó unas monedas y pagó por el café. Vitto le preguntó en voz baja:
- Que me dice de los que son como el café de los alemanes, con mucha agua?
- Esos no son personas, son como tu jefe.
Ambos rieron y Phillipe caminó hacia la puerta, tomó su perro y luego le gritó a Vitto:
- Domani parliamo di le donne!
(Ya ustedes saben, para la próxima hablarán de las mujeres)
Marzo 13, 2008 en 7:18 am
como siempre excelente, nos das una buena leccion con este escrito, te sigo, muchos besos y feliz dia!!!
Marzo 13, 2008 en 7:51 am
Ajá… pero un poco de leche a nadie le viene mal!!!
(se ganó a phillipe el ragazzo)
Marzo 13, 2008 en 8:02 am
Alyohara:
Saludos linda!
Chelu:
Claro que todos queremos leche (esas son vainas de Phillipe), muchos preferimos el capuchino (con mucha espuma, para echar vainas), pero lo malo es que al cliente solo le importe la leche.
Marzo 13, 2008 en 8:41 am
Ok como siempre WOW caballero Hats off Italia ahhhh Mi tierra sonada!!!
estoy entre el Doppio y el espresso lungo jejejeje
me cae cool Philipe jejeje El ragazzo se las trae!!!
espero el proximo
Marzo 13, 2008 en 8:42 am
El viejo sabio, desde el principio se ve interesante, a darle seguimiento entonces.
Marzo 13, 2008 en 11:57 am
Que leccion mas buena!!!…como siempre, te la comiste mi querido, TE LA COMISTE!!
Marzo 13, 2008 en 5:17 pm
R.E.L. me encantó este relato, seguiré los relatos!, buena enseñanza y moraleja la lección de Phillipe a vitto!
Marzo 13, 2008 en 6:37 pm
Mira tu y yo vamos a tener problemas porque estoy tratando de liberarme de ciertas “adiciones internautas” y tu no me estas ayudando: Esta nueva historia comienza con una foto preciosa de una de mis bebidas favoritas, luego destilando sabiduria y para colmo encadenandome con “que sera lo que sigue?”, pero nada aqui te espero se que vale la pena.
Saluditos Ariel.
Marzo 13, 2008 en 7:24 pm
Hola!
Puedo decirte que me esta encantando la historia, esperare la proxima entrega.
Me llamo mucho la atención la imagen de la taza y el titulo. A mi en lo personal me encanta el capuchino. Pude imaginarme cada personaje y sus caracteristicas. Quede envuelta en el diálogo y hasta me sente con ellos un rato.
Excelente.
Besos!
Marzo 14, 2008 en 10:47 am
betúaver qué cosas ve el ciego que nosotros con ojos, anteojos, telescopios, microscopios y cualquier otro agregado no podemos ver… buen relato!! chaos!
Marzo 14, 2008 en 8:51 pm
Enhorabuena!!!
Queremos seguir leyendo tus historias!
Marzo 14, 2008 en 11:06 pm
Me encantó el relato, muy interesante. Lo que me preocupa es que me encanta el café con leche jejeje. Phillipe es un ciego que se las trae… te sigo en la historia…
Saludos,
Marzo 15, 2008 en 7:18 pm
lo mismo se aplica al whisky
Marzo 15, 2008 en 10:34 pm
Hermosa moraleja :D.
:D.
mediano con crema batida por encima? 
De v erdad.
Me recordaste cuando me daban inicios de italiano en el colegio…ahhh…(aunque no me acuerdo de nada, apenas de los numeros y de eso de ragazza etc…
Oye, y que se puede sacar de un starbucks, frappuccino con saber a French vanilla
Marzo 25, 2008 en 7:56 am
Cuando es caliente me gusta solo, pero frio le echo de todas las vainas habidas y por haber. Oh, pero estamos hablando del café o de la vida?
Mayo 13, 2008 en 9:25 am
Excelente, me gusto mucho, apunta otro en tu lista de leectores. y talvez somos familia nadie sabe.